Introducción

El Comercio Justo hace referencia a un movimiento social global que promueve otro tipo de comercio, uno basado en el diálogo, la transparencia, el respeto y la equidad. Contribuye al desarrollo sostenible ofreciendo mejores condiciones comerciales y asegurando los derechos de los pequeños productores y trabajadores desfavorecidos.

El comercio justo es un modelo comercial que pone al centro los seres humanos y la sostenibilidad social, económica y ambiental de las sociedades; dignificando el trabajo, respetando el medio ambiente y fomentando una gestión responsable y sostenible de los recursos naturales.

El comercio justo facilita a los pequeños productores(as) organizados un acceso directo al mercado en condiciones justas y equitativas, creando un canal de comercialización sostenible, solidario y de calidad, lo más directo posible entre productores y consumidores.

Frente al aumento de enfermedades tanto humanas como animales, a las epidemias alimentarias, al calentamiento global, y a las repercusiones de la producción alimentaria mundial, el Comercio Justo en sus requisitos propone una producción limpia y respetuosa del medioambiente.

Debido al hecho de que cada actividad humana tiene repercusiones sobre el medio ambiente, el Comercio Justo toma en cuenta toda la cadena de producción y de distribución para limitar los impactos negativos sobre biodiversidad y el medioambiente.

El Comercio Justo no puede pensarse sin considerar la conservación y la utilización sostenible de la biodiversidad. Por eso los actores del Comercio Justo se movilizan para solucionar los problemas que pueden afectar el medioambiente y la perennidad de los sistemas de producción agrícola.

El Comercio Justo permite a las mujeres de agruparse y organizarse de forma formal. Así, pueden enviar delegadas de sus grupos a las asambleas para representar la voz de sus comunidades y votar. Además, los gremios de Comercio Justo permiten a los miembros de las organizaciones participar en formaciones y talleres de sensibilización sobre el género, entre otros.

Las mujeres se involucran con dinamismo en iniciativas destinadas al desarrollo económico, la solidaridad y la reducción de las inequidades, especialmente con el Comercio Justo.

Frente al cambio en las costumbres de alimentación a nivel internacional, el Comercio Justo viene en respuesta al abandono de las producciones ancestrales, fomentando tanto el consumo como la producción.

El Comercio Justo permite la preservación y el fortalecimiento de las culturas locales, más que todo en las zonas más vulnerables que sufren de migración y de pobreza; rescatando la cultura y el sistema de producción que era usado antes, pero con más conocimientos técnicos.

Unos de los principales hitos alcanzados por las organizaciones agrarias de Comercio Justo en América Latina ha sido la creación de la Coordinadora Latinoamericana y del caribe de pequeños Productores de comercio Justo -CLAC. Hoy, CLAC agrupa a 926 organizadores de pequeños productores y productoras repartidos en 21 países del continente latinoamericano representadas por redes de productos y coordinadores nacionales como es la CHPP en Honduras

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